Le hablé de la desconfianza, de como ser quien llena los silencios vacíos... No me creía ninguna palabra de las que decía, ni los te quiero , ni los no te vallas... Dime como intentas educar a la mala educacíón. Dónde le compro un saco de vergüenza y un pedestal para sostenerla. 

Cómo después de creer en tanto , ya no crees en nada. Ni siquiera en el fracaso.